Estoy en la suite del Barceló premium de Puerto Vallarta, hay dos ordenadores en el otro esta mi madre, detras de mi hay algunos americanos que beben costosas bebidas y hay algunas botanas y sobre mi una pantalla plana LG muy linda, a lo lejos se ve el mar y la alberca pero esta nublado y ha estado lloviendo desde que llegamos ayer, lo que pasado bien apesar de todo, todo ha sido una catarsis, desde empezar a vivir de nuevo en el exterior hasta controlar mis impulsos, sobre todo controlar mis impulsos.

Ayer en la noche conocí a unos tios americanos y se me pasaron los tequilas, de hecho odio el tequila, en general no me gusta el alcohol y si, tuve la culpa pero quería "divertirme", baile con un chico y senti otra vez eso que no sentia desde hace mucho, con tanto calor y los dos sudados, y juntos, sinembargo seguian ahí dentro todos esos pensamientos, me veía atrapada nuevamente en todos aquellos eventos exteriores y perdiendome de mi interior, lo focalizé, traté de dejarme llevar, y disfrute, sinembargo, los americanos no son muy brillantes y por mucho pienso que me rebasan en estupidez emocional, mientras ellos se aventaban con ropa a la alberca y eran regañados por el personal del hotel yo me comenzaba a sentir muy mal.

A partir de ahí todo fueron flashes, parada frente al espejo, sentada en la taza del baño, recargada en el lavabo mojandome la cara, tumbada dentro de la tina con agua fría, tropezando con el bote, desnuda, medio vestida, y entre sueños mi madre diciendome " solo para darte consuelo, EL llamó a la hora de la cena", GRACIAS en ese justo momento pude vomitar y finalmente me quede dormida en posición fetal cerca de las 4 am.

Me habré levantado con una resaca tequilera, de las peores que existen pero estaba viva y no me sentía tan mal, el hijo de puta pensaba de nuevo en nosotros y nosotros ya no pensamos en el...

En un par de dias será el quinto aniversario de mi hijo y tendré que cargar la armadura y prepararme para comer fresas con chocolate.